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domingo, 28 de abril de 2024

Ribadesella – Monte Corberu y Ermita de la Guía

 

   La histórica villa de Ribadesella o Ribeseya, a orillas del mar cantábrico, marinera, indiana, rodeada de naturaleza y bellos paisajes, una de las puertas de los Picos de Europa, ……. un distinguido lugar que merece la pena visitar y disfrutar.



   En esta ocasión, el lugar de inicio es la Ermita de Nuestra Señora de Guía o de la Guía, haciendo caso a la popular expresión de ´si visitas Ribadesella debes subir al Monte Corberu para disfrutar de una llamativa panorámica de la villa y su entorno`. Desde el mirador tenemos una amplia vista con un ambiente impresionante, un lugar privilegiado para los amantes a la fotografía.



   Desde el casco antiguo iniciamos una senda a través de un estrecho camino empinado y empedrado que parte de la Plaza del Mercado, cerca de la Playa de la Atalaya, que nos conducirá sin pérdida hasta el Camín de la Guía y posteriormente a la Ermita con una original fortaleza en lo alto del acantilado. 



   Asomados a este balcón natural, observador estratégico, podemos contemplar de frente hacia el oeste el Monte Somos con la Punta del Pozu, luego el arenal de la playa de Santa Marina con sus llamativas casas y casonas, y una espectacular vista de la villa riosellana atravesada por el río Sella. Brisa marinera y olas que rompen en los acantilados frente a nosotros.



   “El monte Corberu ha sido siempre lugar estratégico sobre Ribadesella y su bahía. Estas condiciones fueron apreciadas desde antiguo como lugar de observación y defensa de la entrada de la ría, y actualmente como punto de observación de la villa y la gran belleza de su entorno”.



   En la parte alta de este antiguo enclave defensivo, con unos viejos cañones mirando al mar, está asentada la ermita de la Guía, patrona de los marineros, un rincón explorado por lugareños y visitantes para recrearse con inolvidables puestas de sol después de un agradable paseo.


   “Estos cañones, rescatados del fondo marino, se utilizaron durante años en el muelle como puntos de amarre de embarcaciones.”



   Desde aquí descendemos por la sinuosa y empinada escalinata hasta el conocido Paseo de la Grúa, que transita paralelo a la ría. Un deleite para la vista. Aquí se ubican los paneles de Mingote, que nos pueden ayudar a conocer la historia de la villa y la mitología asturiana.



   Siguiendo el paseo llegaremos al puerto pesquero. En otra época uno de los más importantes del Cantábrico, donde destacaba la industria de la ballena. Punto de partida en tiempos de la emigración, pues de Ribadesella partía el Bergantín Habana, entre otros, rumbo a Cuba en el S.XIX. Cruzando el puente, el paseo marítimo nos lleva a la Playa de Santa Marina.



   Es el momento de recrearnos iniciando una pequeña ruta de interés histórico y arquitectónico, recorriendo callejuelas y comprobando el aire señorial de algunos edificios del casco antiguo.


   En la Plaza de la Reina María Cristina localizamos el edificio más antiguo de la villa, el Palacio Prieto-Cutre del siglo XVI, donde actualmente se ubica el Ayuntamiento. Enseguida llegamos a la Plaza de la Iglesia o Plaza Vieja, con la iglesia parroquial de Santa María Magdalena.



   Podemos continuar de frente hasta alcanzar la Plaza de la Atalaya o del Mercado, y desde aquí acceder a la pequeña cala de la Atalaya, además de contemplar un atractivo conjunto de casas tradicionales como la Casa del Pixuecu y el Palacio junto a la Torre de la Atalaya.


   Estamos en el punto de partida del itinerario propuesto en este post, una excelente opción para disfrutar de estos lugares de la costa oriental asturiana. Resulta muy agradable pasear por esta hermosa villa de Ribadesella.



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