Naturaleza viva

domingo, 14 de diciembre de 2025

Senda costera entre Figueras y Castropol

 

   Estamos en la parte más occidental de Asturias, en la ría del Eo, donde podemos hacer una ruta sencilla, accesible y apta para todas las edades, que nos permite conocer y disfrutar la vistosa costa que une las villas de Figueras y Castropol en un marco natural privilegiado.


   Son unos diez kilómetros, ida y vuelta, bien señalizados; y transita por senderos, caminos y tramos de asfalto pegados a la ría, bordeando la costa de la Ensenada de A Lieira o Linera, donde antiguamente se encontraban las originarias carpinterías de ribera que construían embarcaciones de pesca.


   Empezamos el recorrido en Figueras que posee un pequeño puerto, núcleo y eje de su actividad diaria y de su pasado marinero y conservero. Su especial distribución con empinadas calles que desembocan en el mar nos permite colocarnos en señaladas atalayas para explorar la extensa ría.



   Después de un agradable paseo por el puerto nos acercamos al Mirador del gremio de los Mareantes con geniales panorámicas de Castropol y Ribadeo. Desde aquí ascendemos por la avenida Trenor, girando a la derecha por la calle Campomanes donde al final encontramos el cartel de inicio de “la Senda costera peatonal entre Castropol y Figueras”.



   Con los primeros pasos nos sumergimos en un agradable espacio natural a través de un estrecho camino cercano a la costa. La bajamar nos permite observar los distintos elementos de la Ensenada de A Lieira, con la vista de Castropol al fondo.


   Un cartel informativo nos señala ´El Molín de As Acías`, una de las piezas insustituibles de esta ruta, al tratarse de un antiguo molino de mareas o molino de mar que aprovechaba la energía del flujo y reflujo del agua para mover sus muelas.


   El agua del mar entraba libremente en el recinto al subir la marea, mientras que al bajar se le obligaba a mover la rueda del molino de grano. ´Constaba de un dique de piedra, a modo de presa, de 40 m de largo, 3 m de espesor y 2 m de altura, en el que se abría una compuerta de entrada para el agua. En un extremo se colocaba el molino`.

   Los molinos de marea asturianos estaban localizados en las rías del Eo, Navia, Avilés, Villaviciosa y Ribadesella. Por la documentación histórica podemos suponer que hubo al menos otros seis molinos de esta clase, de los que subsisten cuatro, ninguno de ellos conserva la maquinaria. En una región con tan amplia variedad de molinos de agua, los escasos de mareas no pueden pasar desapercibidos.



   Después de la playa de As Acías se encuentra la playa y punta de Os Carbayinos. Aprovechamos un pequeño desvío de apenas unos 200 m para asomarnos al Palacio de As Torres de Donlebún, una sorprendente fortificación de aspecto medieval con un muro almenado donde sobresale su grandiosa puerta. Declarado bien de Interés Cultural – Monumento histórico artístico. La simple visita externa merece la pena.



   De vuelta a la Senda Costera en poco tiempo abordamos la amplia Ensenada A Lieira, igualmente con matices históricos, en esta ocasión debido a la importante actividad de los astilleros de ribera. También es un relevante emplazamiento de la cuantiosa avifauna de la ría del Eo, zona de invernada y reposo de aves acuáticas europeas.


   En esta extensa bahía, en los lugares de Salías, Berbesa y A Lieira, desde el siglo XVI, existieron varios astilleros con gran solera en la carpintería de ribera asturiana. Se construían embarcaciones con la madera de los robles y pinos de la zona y los clavos de las ferrerías de Boal y los Oscos.


   La Senda, bien señalizada, nos conduce por debajo del viaducto del Esquilo, a través de un tramo por carretera que cruza el río Berbesa y con una singular y sinuosa revuelta que finaliza en ligera subida. En la desembocadura del río ´se conserva el último astillero de carpintería de ribera de Asturias, el astillero de Pacho`.


   Desde esta parte de la Ensenada, cuando la marea está baja, podemos apreciar los cultivos de ostras y otros moluscos de la ría del Eo, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. También la villa de Figueras y las instalaciones de los actuales Astilleros Gondán, una renovada empresa constructora de modernas embarcaciones.



   Estamos en Salías, cerca del islote El Turullón, al fondo Ribadeo y el puente de Los Santos, llamado así porque está ubicado entre la capilla de San Román, en la orilla asturiana, y la capilla de San Miguel, en la parte gallega. Una anécdota.


   Desde la playa de Salías la vista de la ría del Eo es fantástica, con un abanico de contrastes muy llamativo, tanto en marea alta como baja, pues además de los componentes edificados en Figueras, Castropol y Ribadeo donde predomina el blanco, disfrutamos del agua de la ría, del verde de las praderías, pequeñas barcas, ….. y si el día es soleado, una maravilla.



   El recorrido termina en Castropol, apacible y hermosa villa marinera, que posee un magnífico mirador con llamativas vistas panorámicas de la Ría del Eo en toda su extensión, desde su elevada y excepcional ubicación. Uno de los lugares más relevantes de la región asturiana.



   Destaca su señorial e interesante casco histórico, con palacios y casas blasonadas, capillas, iglesias, plazas, parques, ……. un conjunto arquitectónico único que desciende hasta la sugerente ría del Eo, frontera natural entre Asturias y Galicia.




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